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El baúl de los proyectos fallidos

Son las 8PM y por fin he podido sentarme a cumplir con este nueva responsabilidad autoimpuesta.

Antes de nada, no sé por qué el título y mi cara salen tan gigantescos ahí en medio. Por qué ese botón de 'COMPARTIR' toh mal puesto a la derecha. Ni por qué la parte de abajo se ve tan fea. (Sí lo sé, es porque estoy utilizando una plantilla vaga, pero no sé modificarla).

Cuando puse esto sobre la mesa mi plan era escribir y, todo lo que es diseño y aesthetics eran tema aparte. Se irá averiguando con el tiempo.


Es posible incluso que cutre y dejada sea la imagen de marca que mejor me representa.

Por lo pronto, y entrando en materia, me gustaría marcar el inicio de esta etapa de mi vida dedicando un minuto de silencio a todas las cosas que un día cruzaron mi cabeza y se quedaron en ideas. O por los proyectos que sí se llegaron a dar, pero que hoy son igualmente recuerdos.

Como ya comenté en la primera publicación, siempre se me ha dado especialmente bien tirar la toalla, o no llegar siquiera a cogerla, como quien dice.

No sabría marcar el momento exacto en que empezó esa sensación de no ser suficiente, pero seguro que tú y yo tenemos en común que está relacionado con la primera vez que descubrimos que existe más gente en el mundo, y que papá y mamá mintieron cuando dijeron que podíamos lograr lo que quisiéramos. Por aquel entonces todavía no sabíamos que lo único que importa es mirar por uno mismo, evitar compararse con lo de alrededor y trabajar solamente en ser mejores que ayer. Por aquel entonces no sabíamos cómo gestionar la frustración en este mundo cada vez más competitivo y nuestra mayor preocupación era estar a la altura de las espectativas.

¿Pero qué espectativas?

Desde el momento que entramos en contacto con los demás nos exponemos a miles de estímulos que se escapan de nuestro control. Cantidades abrumadoras de información, de opciones, de opiniones, de maneras de hacerlo mejor.

En mi caso siempre he sido una persona con múltiples intereses (por eso me costó tanto decidir por qué rama tirar cuando llegaron las decisiones importantes). No entendía por qué había que especializarse en una única cosa habiendo tanto por explorar. Sin embargo, la doble cara de la moneda de la curiosidad es que, ese mismo interés por todo, me hizo no profundizar con nada, no apasionarme con nada de lo que hacía y, en consecuencia, no compromenterme tampoco.

Ser consciente en cierta medida de mi propio 'pasotismo', a su vez, trajo consigo la autocompasión. ¿Cómo voy a apuntarme a esto si soy demasiado mayor? (P.D.: Tenía como 7 años). ¿Para qué voy a presentarme a ese concurso si hay montones de personas que lo van a hacer mejor que yo? Ni siquiera sé hacerlo bien. Seguro que no me favorece. Esa persona tiene más dinero. Ya está todo inventado. Etc.

Primero la natación, que empezó como un aprendizaje necesario que se puso complicado y exigente, y dejé de ir. El programa de amigos por correo en primaria, del cuál siento que siempre me arrepentiré de no haber participado porque han pasado más de 20 años y sigo recordándolo. En el coro nunca progresé porque rechazaba todos los solos que me ofrecían por vergüenza. Quise aprender a tocar la guitarra después de aprenderme el disco entero de Amy Macdonald, pero no avancé más allá de afinar el instrumento.

Incluso defraudé al único profesor que alguna vez creyó en mí, invitándome a la clásica liguilla de matemáticas en 4° de la ESO; a la cual no fui porque qué hago yo ahí. (Nunca antes había sacado más de un 5 en matemáticas y este señor consiguió que llegase al 8). Desde aquí un saludo a Rafa, que desestigmatizó las matemáticas para una persona autoproclamada 'de letras' como yo.

El tema de la carrera fue un poco más complicado porque, aunque empecé a trompicones, fui alternando el sentirme segura de mí misma con el no puedo más, hasta que a finales del cuarto año de verdad no pude más. Esa sensación de estar totalmente desvinculada de mi propio futuro me hizo súper fácil cortar la relación con los estudios a pesar de estar en la 'recta final'. Si lo pienso en retrospectiva, ahora soy consciente de que por mucho que me considerase una persona madura, no estaba ni de lejos capacitada para gestionar la universidad. Si me preguntan al respecto, voy a dejar el siguiente vídeo como quien no quiere la cosa y mirar hacia otro lado.

(Cr.: @lafacu en Tiktok)

Esto me persiguió durante la adolescencia y afectó a muchos aspectos de mi vida. Tampoco fui muy constante con ningún hobbie que se me encaprichara. ¿El dibujo? Me cansé de calcar comics de las Witch y tampoco busqué un estilo propio. Mi afán por la fotografía nació con el boom de Clavero y vino acompañado de mucha gente que lo cogió con más ganas que yo. Tuve varias intenciones de crear un canal de YouTube haciendo covers, sola y con amigas. Blogs como este a modo de diario, blogs de fanfics en colaboración con otra amiga, perfil en Wattpad...

Poco queda de todo eso.

¿La conclusión de todo este Lorem ipsum que te acabo de hacer?

No seas como yo 👍

O sí.

Haz cosas. Hazlas hasta que ya no estés convencido de que son para ti. Ve a clase con gente mucho más joven que tú. Deja un curso. Retómalo. Habla con toda la gente que puedas. Pierde concursos. Pregunta las cosas dos veces si no te has enterado. Hazte un tatuaje sin significado. Ponte ese color de pelo estrafalario que nunca te atreviste a poner. Háblale a esa persona con la que sientes que tienes asuntos pendientes, sin poner por delante lo que vaya a pensar de ti. Deja de buscar aprobación de desconocidos y haz lo que te gusta solo porque te gusta (mientras no sea ilícito, ya sabes).

El pelo crece. La gente que te quiere te va a entender. Las clases son por ti. Todo lo que no hagas hoy por miedo te pesará dentro de unos años. y el arrepentimiento no es un fantasma fácil de espantar.

Todo esto será algún día una anécdota graciosa que recordar en las cenas familiares, o un trauma del que hacer humor. Desde luego formará parte de tu desarrollo de personaje y, aunque no te facilitará la vida, la hará mucho más entretenida.


Por cierto. Papá y mamá no mentían. Lo que pasa es que van muchos pasos por delante. Ahora que estoy a medio camino voy dándome cuenta.



Comentarios

  1. Superar esa barrera de comparación y el miedo al fracaso...tan fácil de decir pero tan complicado de hacer jajaja

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