Ir al contenido principal

Popurrí autoconclusivo 1

Sé lo que estás pensando. ¡Pero si hoy no es domingo!

Ya, ya… El horario no solo sirve para fijarme un objetivo semanal, sino también para que tú y yo tengamos un plan, algo estable a lo que aferrarnos si todo lo demás se hace un poco caótico. Pero cuando la inspiración llama, qué otra cosa puedo hacer más que escuchar.

La verdad que hay muchas cosas que me inquietan, y ojalá tuviera todo el tiempo del mundo para poder plasmarlas sobre el papel, papel figurado. Siempre digo que si así fuera, publicaría más a menudo. Y, sin embargo, cuando tengo un rato, acabo repasando infinitas veces el ritmo de un texto, en vez de escribir del tirón tal cual me viene.

Me gustaría dejarme llevar un poco más y dar menos vueltas a las cosas.

Estoy pensando en declarar los días por semana de sensiblería improvisada y dedicar los domingos a las formalidades y la seriedad (Así, para empezar bien la semana que entra).

Lo que ha pasado es que este último mes he quemado mi repertorio musical. Me cansé de lo mismo de siempre y, como no me entero de las novedades hasta que ya no lo son, acabé recurriendo a la vieja confiable.

Se trata de una pequeña zona de confort que llevo diseñando desde los “tiernos 15” (en la temporada de autodescubrimiento de la que te hablé el otro día). Seguro que tú también tienes una. Con todas las pequeñas y grandes cosas que sabes que no te van a fallar. Yo todavía sigo dándole forma.

Este espacio, además de representar gran parte de mi adolescencia, muestra de manera cronológica los pasos que siguió el desarrollo de mi personalidad, cómo fui caminando por la ruta friki hacia mi propia aceptación.

Manga shoujo (CLAMP, Arina Tanemura, Vampire Knight, NANA), 1リットルの涙 ; seguidos inmediatamente por grupos de K-pop de segunda generación y doramas que generan expectativas románticas imposibles; y, por supuesto, algo de C-pop.

Es curioso que lo cogiera con tantas ganas porque, hasta que una amiga no me introdujo en este mundo de excentricidad, yo solía renegar bastante de todo lo relacionado con las tierras de Confucio.

Sin embargo, me vino bien.

Para alguien que ha crecido con un aspecto diferente al establecido "normal", es muy importante tener referentes que te recuerden los puntos fuertes de quien eres. A mí, por ejemplo, me ayudó a entender que no iba a encajar en los cánones de estética occidentales. Mis ojos son los que son y tengo el cuerpo que tengo. Además, siendo justos, ni siquiera los occidentales corresponden a sus propias exigencias.

El otro día me salió una chica en TikTok que animaba a su audiencia a que, para mejorar su autoestima, buscasen un famoso look-alike, y le tomasen de referencia. Sea la forma de vestir, sean los trucos de maquillaje. Amiga con doble párpado, no podemos hacernos el eyeliner sin parecer Amy Whinehouse, lo siento. Si no es tu rollo, vas a tener que encontrar a alguien que tenga un ojo como el nuestro, ver cómo lo hace, y venir a contármelo.

✨Compartir es de guapas

Abrirle las puertas al otro lado del globo indirectamente me hizo adquirir los conocimientos suficientes para imaginar de forma más o menos realista cómo podría haberse desarrollado mi vida en la realidad paralela en la que no me abandonan. Como niña china adoptada en los 90, pertenezco al club de traumatizadas con miedo al abandono que me fuerza hoy a estar aquí quejándome.

Si te soy sincera, lo cierto es que me da igual. Aunque soy de vivir anclada en el pasado, para esto nunca he sido especialmente apegada.

El detonante de esta diatriba viene cuando, hace unas semanas sale la noticia de que China cierra las fronteras a la adopción internacional y empieza todo un debate autocompasivo sobre qué va a ser de nosotras, las que ya estamos fuera. ¿Nos van a repatriar? ¿Quién nos va a compensar por las vidas que no vivimos?

Declaraciones que no voy a poner aquí por parte de personas que te acaban arrastrando a su dinámica de culpar a la vida que no tuviste de los problemas que tienes en esta. Que se lucran de las que están más perdidas que ellas, de las que siguen ancladas en lo que podría haber sido y sueñan con haber tenido algún poder de decisión sobre ello.

Soy una hater declarada de Amélie Nothomb, su Estupor y Temblores, y la ignorancia que me transmitió cuando leí ese libro. Si bien es cierto que nunca más le he vuelto a dar una segunda oportunidad, me parece incongruente que afirmar sentir una conexión especial con una cultura que no haces más que cuestionar.

No pretendo entrar en la discusión sobre que si amar un país no implica aceptar sus formas indiscriminadamente. Estamos de acuerdo en eso. El punto que quería acompañar con este ejemplo es el hecho de crecer con una fantasía, vivir por y para dicha fantasía, y al final descubrir que no es lo que esperabas.

Hay muchos testimonios, documentales y artículos sensacionalistas sobre buscar tus raíces por aquí, o que si el hilo rojo por allá; donde la conclusión no suele ser especialmente alentadora. Yo misma estuve a punto de participar en uno; pero, cuando vi que era todo un montaje y que no iba a poder contar una verdad diferente de la que querían vender, dejé de hablar del tema.

Al contrario de lo que me suele pasar, cuantas más vueltas le doy a este tema, menos enfadada me siento. Empecé este monólogo desde el rencor y, ahora mismo pienso que tengo la suerte de no encontrarme en ese lugar oscuro.

(Escribid, chicas, es verdad que es terapéutico)

Si me preguntan, creo que si estoy aquí es porque desde luego mi padre no es Jack Ma.

Y no tengo ningún reproche. Mi vida ha sido bastante normal. Con los excesos y carencias de una cualquiera.

Estoy pensando que otro elemento que ha podido influir a que esté tratando esto precisamente ahora es Beautiful Country de Qian Julie Wang, el libro que terminé el otro día.

Por parafrasear un poco la sinopsis, y sin llegar a destripar nada, se trata de una autobiografía en la que la autora nos narra cómo alteró su infancia el hecho de migrar a Estados Unidos cuando ella era una niña, finales de los años 90. Años marcados por el miedo e inseguridad, soledad, marginación y desconfianza.

Me gusta porque, además de sacarme de mi burbuja de ignorancia, deja entrever parte de una cultura tan ajena que normalmente nos llega cargada de estereotipos.

Empatizo especialmente con ella cuando expresa ese sentimiento de no pertenencia que la acompañó cada vez que intentaba relacionarse con los demás. No hace falta que seas china. La gente siempre va a encontrar algún rasgo con el cual encasillarte; de pequeños casi siempre será algo físico, mientras que conforme nos hacemos mayores va mutando hacia algo más ambiguo como tus gustos o tu personalidad.

El otro día fui a un cumpleaños y una chica lo expresó perfectamente. “No tenemos educación social”. Es cierto, nadie te enseña a ser normal, pero la ley no escrita del más fuerte se encarga desde bien temprano a señalar los motivos por los que no lo eres.

Sin embargo, como decía en el post anterior, y como estoy intentando aplicar a mi vida, sé tú mismo. Haz lo que quieras.

Te invito a mirar más allá y no repetir lo que escuchas por ahí sin haberlo contrastado, ya que no porque todo el mundo afirme algo, tiene que ser la verdad. Puede resultar abrumador al principio, no saber quién tiene la razón, y no estoy segura de si es algo que mejora con los años, pero desde luego ayuda a que tus convicciones sean tuyas.

No soy ninguna referente en el tema, ni me gusta el tono académico (mis amigos de las ciencias me van a matar pero soy partidaria de que, para ciertas ocasiones, una inmersión es igual de válida que la teoría), pero si por algún casual te interesa la cultura China, a un nivel muy de andar por casa, lo justo para no ir faltando al respeto a la gente por ahí, te dejo una breve lista de las cosas que que me mantiene cerca de mis raíces como quien dice:

  • En mis años de universidad iba a la cafetería y me juntaba con los chicos de intercambio; y tenía alguna que otra aplicación de intercambio de idiomas.
  • El canal de Jabiertzo en YouTube hace contenido sobre la China contemporánea. No se moja mucho en temas controvertidos, pero está muy bien para ver la otra cara de la moneda que no te cuentan las noticias. 
LIBROS
  • El paseante de cadáveres – Liao YiWu
  • Amor bajo el espino blanco – Ai Mi
  • Si pudieras ver el sol – Ann Liang
  • Beautiful Country – Qian Julie Wang (Obviamente)
PELÍCULAS
  • BetterDays
  • La serpiente blanca (Y su secuela, La serpiente verde)
  • Hay una cuyo título no recuerdo ahora pero contaba la vida universitaria en los años 90.
Y mis ídolos son Amber Liu, Jackson Wang y por su puesto mi padre Jackie Chan

Siempre he tirado más por Japón y Corea, así que no es un registro muy amplio, pero está bien para empezar. 

Y si conoces más cosas y mejores, no me juzgues, recomiéndamelas :')


---


P.D.: Lo de hoy es un incidente que no tenía previsto y que no sé si me complicará las cosas de cara al domingo. No estoy segura de si definir un segundo post semanal o si acabaré dejándolo como algo arbitrario.

P.D. 2: No me he dejado llevar. He dedicado 3 tardes a escribir esto. En parte me da mucha vergüenza hablar de ello y en parte estoy deseando hacerlo público, no sé si me entiendes.

P.D. 3: Gracias por leerme. Gracias por haber llegado hasta el final.






Comentarios

También te puede interesar