Estoy escribiendo en plan improvisado porque ayer nos soltaron la bomba y no termino de procesarlo.
Se marcha una persona del departamento.
Y no una persona cualquiera. Se marcha la persona que mejor me cae de aquí.
Estarás pensando, qué chorrada es esa. Pero, qué quieres que te diga, si fuera un random lógicamente no estaríamos aquí tú y yo hablando de esto.
Ha sido una sorpresa incómoda, y me ha dejado pensando en lo superficial que es todo cuando se trata de la oficina. Hoy estamos aquí, pero mañana no se sabe. Y que, te echen o seas tú quien se va por su propio pie, se siente igual de impersonal. Se me hace algo pesado eso de que a partir de cierta edad es muy difícil hacer amigos, cuando somos los primeros que, por traumas o incluso pereza, cada vez nos volvemos más inaccesibles.
A mí me caen mal muchas personas pero, de momento, siempre tengo ganas de conocer gente.
Sé que es hipócrita de mi parte querer llevarme mejor con la gente del trabajo, pero si invitas a toda la empresa a tu boda me va a parecer ridículo. Supongo que todo tiene sus límites. Quiero que tomemos un café, no conocer hasta la novia de tu primo.
Volviendo sobre lo que estaba diciendo, que me disperso, me da pena ver cómo compañeros con los que compartes demasiadas horas de tu vida en un momento así solo aparecen para preguntar los detalles del chisme, pululando a tu alrededor como buitres, pero ni una pizca de interés genuino. A nadie le importa de verdad, dentro de una semana no se acordarán.
No he visto Mean Girls pero, por lo que me imagino que es, y porque las fechas me cuadran, estoy segura de que la tonta que tengo al lado sentada creció con esa película hasta el punto de llegar a convertirla en su personalidad.
Se ha llevado la historia a su terreno, convirtiéndose en la protagonista de algo que no tiene nada que ver con ella. Como es súper avispada, tiene que dejar constancia de que ya se había dado cuenta de algunas cosillas sospechosas en la conducta de esta persona que se marcha. Que vaya papelón para los demás. Que quién se va a quedar con su cubículo... Se ha puesto a pregonarlo por los pasillos, ¡estando presente la persona en cuestión! Interrumpiéndole constantemente para contarlo ella.
Dando comienzo la rueda de prensa y el escrutinio popular que probablemente el implicado no quería.
¿Cuánto tiempo llevabas aquí? ¿Pero te han echado? ¿A dónde vas? ¿Cuándo? ¿Cuánto vas a cobrar? ¿Qué horario vas a tener? ¿Cuántos proyectos llevabas? Pero, nos traerás pincho de despedida, ¿no?
Pero ni un solo 'Mucho ánimo en tu nuevo trabajo' o, simplemente, '¿Cómo estás?'.
Al parecer, hace semanas que los jefes ya lo sabían, dio un mes de preaviso. Se cambia a una empresa del mismo sector a unas condiciones muy similares, tampoco significativamente mejores, y le queda un poco más lejos de donde vive. Aquí no le han hecho ninguna contraoferta ni han intentado convencerle para que se quedara. Vas pillando por dónde van los tiros, ¿no?
Solo ha habido una persona, y aquí se reafirma mi confusión con respecto al ser humano, que no se ha comportado con un imbécil. El típico cuñado que siempre hace chistes sobre chinos, moros, mujeres y beber cerveza, se ha puesto serio y, con tono solemne, ha dicho:
'Cualquier decisión tomada, es una decisión bien tomada. Seguro que llevas mucho tiempo pensándolo, y no ha sido algo fácil ni precipitado. Si al final has dado el paso, es porque es lo mejor que podías hacer. Nunca vas a saber "qué hubiera pasado si...". El único camino es el que recorremos.'
Me ha hecho ver que todavía tengo mucho que aprender.
Llegados a este punto, creo que no hace falta aclarar que la persona que ha inspirado el tema de hoy no es ninguna 'rata de oficina', ni se me hace el típico perfil que suele atraer burlas y desprecios por parte de "los guays". Siempre tiene una sonrisa en la cara e intenta sacar las cosas adelante. Es alguien sociable y asertivo, que hace comentarios sobre el día a día con los que los demás se pueden sentir identificados. Simplemente, encaja. Y, lo más relevante para mí: Es la única persona que me ha incluido en una conversación casual y que tiene cuidado de no hacer comentarios racistas cuando estoy delante (me da igual si en su vida privada o a mis espaldas sí lo hace, el solo hecho de ser consciente de su entorno y capaz de adaptar su conducta es suficiente para mí. Aun así, tampoco me parece que sea el caso).
Obviamente, no somos amigos. Aquí yo soy un mero espectador. Perfil bajo. Oír, ver y callar. Pero mentiría si no le diera el mérito de hacer mis jornadas laborales mucho más amenas. Encerrados 8 horas al día con una pick me que solo habla de su hija, la crema bronceadora que utiliza y de su plan bikini (que dura todo el año); se agradece escuchar noticias de actualidad, compartir gustos musicales, o incluso hablar de memes.
No sé cómo trabaja pero, a nivel de ambiente, siempre he dicho a todo el mundo que se nota cuando no está porque la oficina se vuelve aburrida. Le voy a echar de menos.
A mi forma de ver, estaba claro que quería dejarlo desde hace meses pero, no tengo claro si ha sido algo circunstancial, o si ya le venían invitando a irse (particularmente a él) a base de cargarle con los marrones de los demás y desatendiendo sus sugerencias de mejora. Como bien ha dicho en varias ocasiones, no puede ser que se cierren los ojos para proteger a un amigo cuando lo hace mal, y hacer que dé la cara otro por estos errores. Y menos cuando esos errores afectan a la imagen de la empresa, cuestan bastante dinero y son fácilmente evitables.
Todo el mundo lo sabe, el último en entrar es el primero en irse.
Desde el principio, mi experiencia ha sido muy diferente a la que viven mis compañeros de departamento. No tengo mayores cargas, solo soy responsable de lo que hago, y apenas tengo la necesidad de relacionarme con nadie (Apenas conozco a las personas que se sientan a mi alrededor). No puedo confirmar, y por tanto, tampoco opinar sobre, la veracidad de ninguna de las cosas que supongo, ni mucho menos la de las que me dicen.
Me da pena porque no se marcha un *insertar cualquier puesto de trabajo* con no sé cuántas líneas de experiencia y formación en el currículum, se va una persona agradable y motivada que perdió poco a poco su sentimiento de pertenencia.
---
DISCLAIMER: Todo esto es supuestamente y no tiene por qué haber ocurrido ni recientemente, ni al 100% tal como está contado. Se trata de una sátira exagerada que mezcla varias experiencias y declaraciones.



Comentarios
Publicar un comentario