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La trampa del amor romántico

Tengo que admitirlo, esta semana he ido dejando los días pasar hasta lo inminente. Empecé el lunes con muchas ideas, e incluso intenciones de publicar dos veces, pero me acabó pillando la pereza. No tengo ninguna otra excusa.

Y aquí estamos, domingo a las 5PM, con cuatro líneas y ni idea de cómo proceder.

Me estaba debatiendo entre seguir en la línea corporativa por ahora (consejos para conseguir entrevistas de trabajo, anécdotas de oficina), o tirar por lo personal. Tal como están las cosas, supongo que lo personal será más fácil de exponer y menos exigente a la hora de buscar un 'decorado' acorde.

Voy a empezar confesando que el concepto de ✨amor romántico✨ es algo que me tiene inquieta.



'Inquieta' es la forma más simplista de decirlo. Lo cierto es que me tiene amargada.

Estoy partiendo de la base de que ambos sabemos de qué se trata.

Pero, por si no es el caso, no voy a dejarme en evidencia intentando explicar en qué consiste el amor romántico cuando lo hace mucho mejor esta chica en el vídeo que te dejo a continuación:

(Cr. @salander 33 en Tiktok)

Me declaro víctima absoluta de la romantización del amor que nos ha estado vendiendo la industria audiovisual durante prácticamente toda nuestra vida. La idea de la media naranja; los flechazos; el chico misterioso que tanto estuvo de moda con Crepúsculo para las más alternativas y 3 Metros Sobre el Cielo para las clásicas; y el amor eterno, han guiado mi forma de afrontar las relaciones de pareja y, la mayoría de las veces no ha hecho más que generarme frustración, altas expectativas y demás emociones que luego no he sabido cómo gestionar.

Siento que es precisamente esta película de Disney la que facilita, sobre todo desde la perspectiva femenina, que es la que conozco, que acabemos desarrollando actitudes tóxicas y de posesividad.

A título personal, yo también me pasé la adolescencia pensando que mi primer novio sería para toda la vida o que me iba a casar con la primera persona con la que mantuviera relaciones sexuales (literalmente privándome de ello hasta que pensé estar con 'la persona correcta'). Está bien porque nunca sentí prisa por ello; y está mal porque mi motivación nunca fue ser responsable y hacerlo a una edad madura.

Y no solo yo, esta era una conversación cotidiana con mis amigas en la hora del recreo. Tener novio, casarse, ser madre... Lo pienso y me da pena todo el tiempo que perdí en eso en lugar de desarrollar un hobbie que me alejase de mis posteriores traumas.

Seguramente estés pensando que 'si no sientes que vas a estar para siempre con tu pareja, no tengas pareja', y en eso estoy de acuerdo contigo. Pero el paso de los años me ha hecho agregar matices a esta afirmación. No vale cualquier cosa, no todo tiene arreglo, ni voy a ser siempre yo la que ceda cuando las cosas no encajan.

Este planteamiento hace que las relaciones se fundamenten en el sacrificio y la confianza ciega que, una vez traicionada, se convierte en inseguridad absoluta. Yo te quiero y, como tenemos que estar juntos hasta la muerte, tengo que ganarme a diario tu atención y cariño. No sabemos cómo equilibrar nuestra vida porque, cuando empezamos una relación, las normas no escritas dictan que nos debemos en cuerpo y alma a esa persona. Perdemos amistades, en ocasiones hasta obligamos a nuestra pareja a dejarlas de lado también ya que si no, no sentimos que esté igual de comprometido. Si llevas más de 5 años con tu pareja y no os habéis prometido, es que no va en serio. Los hombres y las mujeres no pueden ser amigos. Darle las contraseñas de tu móvil es un signo de confianza. No hablamos de tener hijos jamás porque en las películas eso es algo que simplemente sucede porque "ya toca" y se tira para adelante.

Hace tiempo vi un twit que decía que si sientes mariposas en el estómago no es amor, sino ansiedad. Si vuelvo la vista atrás, se me vienen a la mente varios ejemplos concretos con los que podría secundarlo.

Siento envidia por esas personas que no han vivido una relación tóxica. Que siempre se han sentido suficiente para la otra persona, las han respetado como es debido y han tenido mayoritariamente una comunicación satisfactoria. Por lo que he visto, estas personas viven mucho más seguras de sí mismas y tienen más facilidad para dar la patada si el otro se sobrepasa.

Pero, como ya he dicho, yo soy víctima y partícipe activa de este sistema. No sé cómo hacerlo de otra forma. Si bien es cierto que me he relajado y no soy ni la mitad de intensa de lo que era hace años, ya no tengo tanto tiempo para estar preocupada y estoy cansada, hay conductas que aún no sé corregir.

Me lo decía la psicóloga el otro día. Es normal que estemos tan perdidas cuando la película se acaba siempre con el 'Fueron felices y comieron perdices'.

¿Qué pasa después de casarse? ¿Es que nadie va a hablar de la convivencia? ¿Los amigos? ¿La familia? ¿El trabajo? ¿El dinero? ¿Los planes?

De la película Separados (2006)

No he visto la película pero, desde que me salió por primera vez ese clip, no paro de pensar en él cada vez que entro en crisis. No se habla lo suficiente de esta otra realidad. Me recuerda a un podcast que escuché hace tiempo donde, las mujeres que lo conducían, afirmaban que si fueran sinceras con todo lo que supone la maternidad, nadie querría tener hijos.

En la vida real, por suerte o por desgracia, no sirve solo con quererse y hacerse compañía. Hay que tener conversaciones incómodas a diario. Hay que discutir, negociar, ceder y exigir, poner límites, tomar decisiones complicadas.

Cuando lo único que te han enseñado es la cara iluminada de la luna, ¿cómo no vas a querer volar al primer atisbo de oscuridad?

No sé si me estoy explicando, seguramente acabe confundiéndonos a los dos.

Últimamente no paro de darle vueltas a todo esto de las expectativas, las no satisfechas, y cuánto de esto es culpa tuya y cuánto de la otra persona.

¿Es culpa mía por dar demasiadas oportunidades? ¿Por no explicarme bien? ¿Por esperar cosas de la otra persona que van en contra de lo que es?¿Simplemente estoy cansada por esta idea equivocada del amor que me he construido o hay algo más profundo que no soy capaz de ver?

Me cuesta mucho dibujar la línea entre lo que se me ha impuesto y que yo gustosa he abrazado y adoptado como propio, y el momento en que tengo que responsabilizarme y hacer algo con ello.

A diario veo gente creando contenido sobre el amor maduro en redes sociales o escribiendo sobre ello en libros, pero tampoco me aclaran nada. La teoría la entiendo, estar hasta en los malos momentos, que las emociones fuertes del principio se terminan y aceptar que la adrenalina no es un estado normal en una relación sana.

  

No te quiero mentir. Seguramente lo que voy a decir sea muy funable pero, acostumbrada a estar alerta todo el rato, la paz de lo cotidiano me llega a aburrir.

Pero por muy cuestionable que sea, ¿me vas a negar que nunca te has sentido así? ¿O no conoces a nadie que lo haya pensado alguna vez?

Es algo en lo que llevo años trabajando; soy consciente de que si estás todo el día peleando y con miedo a que se vayan de tu lado significa que no estás en el lugar correcto, y que tal vez necesites ayuda. Pero no sé estar tranquila. A veces no sé si es que  busco problemas donde no los hay precisamente por este hastío o si los hay de verdad.

Sé que consumo mucho Tiktok y, aunque intento tener al algoritmo bien educado para que me muestre solo contenido que me aporte, lo odio. Me tiene mareada con tantas cosas a las que darles vueltas, y no me termino de desenganchar. Lo peor es que en parte me gusta. Lo admito, estoy sobreestimulada, me ponen delante demasiados puntos de vista y se me nubla el juicio. Cada vez me resulta más complicado formar un criterio propio y firme sobre algo.

Quizá es por eso que este año me he intentado aferrar a la lectura. Ya lo he dicho en anteriores publicaciones, pero este año mi autora estrella ha sido Dolly Alderton. Desde el primer libro que leí, he acabado por devorar todos los que tiene. Suele tratar temas como la crisis de los treinta, la amistad entre mujeres y, con menor relevancia, las relaciones con los hombres. Ha salvado mi 2024 de acabar en crisis constante. Fácil de leer, lo suficientemente trascendental y relevante para mi vida, con el toque justo de humor y de seriedad. El de Querida Dolly encaja especialmente para este post porque se trata de una recopilación de cartas de sus lectores y las respuestas que ella ofrece a cuestiones de la vida diaria.


(Ha sonado un poco a publi, pero realmente es una mujer que recomiendo a cada oportunidad que tengo)



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