Hoy vengo a contarte mi vida.
Ya va a hacer 3 meses desde que me operé de la vista, y me gustaría dejar por escrito cuáles fueron mis impresiones, más allá del hecho de seguir llorando por arrastrar esta deuda hasta el año que viene.
Empezando por el principio, yo he sido miope desde que tengo uso de razón. Iba a adjuntar pruebas de ello, pero no he encontrado una sola foto mía con gafas de antes de los 10 años. Y de poco serviría porque al cumplir los catorce abrí la puerta a las lentes de contacto para no mirar atrás. De hecho, las gafas que tenía cuando mi vida dio este vuelco inesperado eran de esa época, por lo que estaban graduadas muy por debajo de lo que correspondería.
Yo estaba cómoda así, usando las lentillas por el día y las gafas viejas para andar por casa. En diez años no me habían dado ningún problema, y eso que nunca fui especialmente responsable. Las solía dejar desde que me levantaba hasta que me acostaba, he dormido la siesta en innumerables ocasiones con ellas puestas, y me he bañado en playa y piscina todos los veranos. Nunca me eché gotas ni tuve heridas o rozaduras por ello.
Hasta que empecé el trabajo de oficinista.
Supongo que a causa del uso tan prolongado de la pantalla, y una suma de todo lo anterior, de un día para otro ya no aguantaba con lentillas más de una hora.
Al principio, como teletrabajaba todo el rato, depender las gafas no supuso una molestia. Lo malo llegó cuando mi jefe cambió el modelo de trabajo a 100% presencial, y ya no podía usar esas gafas mal graduadas para salir a la calle.
En octubre de 2023 empezó el contratiempo más estúpido, pero más incómodo, hasta la fecha. Un evento canónico, como quien dice.
✨Las gafas nuevas✨
No puedo mentir, este proceso fue un dolor de principio a fin. Recuerdo las discusiones con la señora de la óptica (a la que va toda mi familia desde SIEMPRE) que, aun sabiendo que con casi 10 dioptrías el precio de los cristales iban a ser una risa, me quería colar una montura de 200€. Que no fue nada empática conmigo ni me orientó en absoluto, cada montura que me enseñaba era más cara que la anterior y se separaba más de lo que yo buscaba, y me ponía muecas si tardaba demasiado en probármelas o quería volver a ver las mismas mil veces. Al final por las prisas me quedé con una que, si bien me gustaba, terminó no siendo ni la más barata ni la más cómoda.
Tenía varias condiciones limitantes a la hora de elegir. Al tener tantas dioptrías, todas las opciones metálicas (las menos engorrosas) quedaban descartadas, se me saldrían los cristales. Además, con el peso de las gafas, ya sabía que el tipo de almohadillas que llevan me había llegado a hacer heridas en el pasado. Otra cosa que me acomplejaba un poco es el hecho de que cuanto peor ves mayor es el efecto lupa que hacen los cristales. Necesitaba una montura con los marcos lo suficientemente grandes para que mis ojos, ya de por sí pequeños, no se quedasen en dos puntitos.
Casi 700€ menos después, porque a pesar de que la semana siguiente empezaban las rebajas del Black Friday, tampoco me lo dijo, ahí estaba yo, con gafas por primera vez después de más de 10 años.
Esta es la foto que me hice nada más llegar a casa después de recogerlas. Creo que mi cara lo dice todo:
Adaptarme a ellas se me hizo totalmente cuesta arriba, y mi entorno más cercano lo puede confirmar. Por muy de niña caprichosa que te suene, lloré casi cada semana. Desde que las compré hasta que por fin les dije adiós, creo que no hubo un solo mes que no tuviera que pasarme por la óptica a ajustar las patillas por lo menos dos veces. Si no era porque me apretaban demasiado en las orejas, era porque se me resbalaban de la nariz. Me sacaron complejos nuevos por la forma de mi cabeza y acabaron partiendo las patillas para poder equilibrarlas.
Me chocaba con todo; si se me bajaban lo más mínimo ya no veía (¿Por qué, con la cantidad de cristal que hay, solo se ve perfecto en un punto concreto?); al ser de textura mate, resbalaban más de lo normal; encima no aguantaba con ellas puestas ni lo que dura un capítulo de una serie porque me acababa mareando a la mitad...
También descubrí que con gafas no puedes correr. Al menos a mí me rebotaban en la cara y me acababa desorientando. Esto no se lo he dicho a nadie antes, pero una vez me caí al suelo yendo a por el tren por este motivo.
Tardé mucho en adaptarme a esta nueva realidad. Y, cuando ya parecía que lo llevaba mejor, llegó el verano. El sudor, los cristales empañados... El drama volvió. Di gracias por que esto no me hubiera pasado en plena pandemia, con todo el tema de las mascarillas y demás habría acabado deprimida.
Así, después de menos de un año de tortura, y nada de meditación, en julio fui a hacer la revisión para
✨La operación✨
La verdad es que fue un poco una encerrona porque yo solo quería ir a informarme y acabé saliendo con cita para quirófano.
Tampoco me quejo, de no haber sido así, seguramente ahora seguiría llorando por las esquinas y echándome crema hidratante en las orejas por las noches.
El caso es que incluso cuando ya veía la luz al final del tunel, la vida no podía darme un respiro.
A mi hermana, amigos y gente que he visto por redes sociales, los han operado mayoritariamente con láser. Así de andar por casa, de media ese procedimiento ronda los 1800€, te hacen los dos ojos el mismo día en apenas 15 minutos, y te vas para tu casa tan tranquilo.
Como para sorteos no, pero en todo lo malo la suerte sí está de mi lado, a mí me tocó poner lentes. Por respeto a los más escrupulosos, no entraré en detalles. Tiene alguna ventaja con respecto de la técnica anterior, como que la recuperación es mucho más rápida y el mismo día ya ves perfectamente; pero cuesta más del doble, y te tienen que hacer cada ojo en días separados. O sea, pasar por quirófano dos veces.
No me malinterpretes, nunca he sido especialmente aprensiva. No obstante, si al pensar en toquetearte los ojos no sientes ni un poco de respeto es que estás hecho de piedra (Comparte). Soy consciente de que hay cosas muy duras en el mundo pero, desde que procesé que esto era algo que iba a pasar, me obsesioné con que iba a quedarme ciega.
La noche antes de la primera intervención apenas pude descansar de los nervios. Me tomé dos tilas, pastillas de melatonina, pregunté a todo el mundo cómo había sido su experiencia, etc.
Así es como aprendí que todo lo que puedas prepararte en la vida es poco cuando al final va a pasar lo que tenga que pasar.
Nada más llegar, me dieron un calmante y me llevaron a una sala donde me dijeron que cerrase los ojos para ayudar en el proceso. Estuve esperando en ese cuarto sin estímulos por un tiempo que no sabría como calcular, viendo cómo la pastilla no hacía ningún efecto. Cuando me pasaron a la sala de operaciones estaba más lúcida que para un examen, y seguramente temblaba como un flan.
Entendí por qué no te pueden dormir del todo, ya que tienes que estar mirando todo el rato a un punto fijo, y el cirujano te va dando indicaciones.
Salí de la clínica deseando no tener que volver a pasar por lo mismo, sabiendo que tendría que hacerlo si no quería ver descompensado el resto de mis días. Estas fueron mis pintas:
(No pongo la foto del segundo día porque ahí sí que doy lástima, súper pálida y con la mirada cansada)
Me prometieron que la próxima iría mejor, porque ya sabía cómo funcionaba. Spoiler: fue todavía peor. Como ya sabía que no me había gustado nada la experiencia, fui incluso más nerviosa, al punto de que tuvieron que pincharme para tranquilizarme y la anestesia no me hizo efecto del todo. Estar plenamente consciente y escuchar como me aumentaba el pulso no ayudó en absoluto, estaba tan tensa que pensé que iba a explotar. Como consecuencia, después estuve cerca de dos horas recuperándome y con la boca pastosa por los sedantes.
Cuando por fin terminó todo me juré que, si no había salido bien, estaba dispuesta a quedarme miope para siempre con tal de no repetir.
✨La recuperación✨
Hice esta edición cutre para representar cómo veía reflejos las primeras noches después de la operación. Ahora que han pasado un par de meses puedo decir que sigo viendo las luces artificiales igual cuando oscurece, así que menos mal que nunca me ha gustado mucho la fiesta. Según Internet, este fenómeno se llama Fotopsia (no lo he corroborado con nadie, es algo que he descubierto buscando referencias para esta publicación).
Por lo demás, todo ha sido más o menos como esperaba. El mismo día de la operación me fui a desayunar a una terraza, mientras que recuerdo que mi hermana se pasó el día entero en cama con las persianas bajadas cuando le tocó a ella.
Fuera de quirófano nunca me dolieron los ojos, pero las primeras semanas sentía incomodidad. Si alguna vez has llevado lentillas, entenderás mejor a qué me refiero. ¿Sabes cuando llevas demasiadas horas con ellas puestas y ya toca quitarlas? Pues era exactamente así, pero sin poder quitarte nada. Me sentía atrapada, y ni siquiera la lágrima artificial podía calmarme. Estaba muy estresada pensando en si esta sensación se iría o si simplemente me acostumbraría a vivir con ello. Sigo sintiéndome así, sobre todo los días más pesados, pero con menor intensidad.
Por lo demás, mi vida tampoco ha cambiado tanto. Supongo que porque he vivido la mayor parte del tiempo con lentillas y llevaba menos de un año con gafas, para mí no ha supuesto una diferencia destacable. No me ha hecho ilusión verme los pies en la ducha, ni he tenido el reflejo de buscar las gafas cuando al levantarme por las mañanas. Veremos qué tal cuando llegue el verano.
A pesar de todo lo que te he contado, no puedo decir que no me alegro de haberlo hecho.
Yo me operé por una cuestión de comodidad, y sé que si en algún momento tengo que volver a ponerme gafas lo haré con gusto sabiendo que no pesarán 1kg.
¿Tú te has operado de la vista o te has planteado hacerlo? ¡No dudes en dejármelo en comentarios!






Como acompañante en todo el proceso y otro pussy más, me siento muy orgulloso de ti, porque no es nada fácil meterte en un quirófano y operarse algo tan delicado para una persona. Yo he estado pensando todo este tiempo y la verdad, a no ser que sea por algún problema grave, no me voy a operar jamás de los ojos. Me da mucho respeto y miedo.
ResponderEliminar