¿Tú qué haces cuando todo parece ir cuesta arriba?
Desde que escribí esto, a mediados de septiembre, hasta hoy que lo estoy publicando, he pasado por una montaña rusa de emociones difícil de resumir. Iba a ser mi carta de presentación pero me parecía un poco violento convertirlo en la primera publicación, ahí, abriéndome el canal sin que me hayas invitado a cenar siquiera. Ahora que ya nos conocemos un poco, te imaginarás por dónde van los tiros.
Lo cierto es que pararme a pensar en ello fue la gota que colmó el vaso. El punto de inflexión. La semilla que dio lugar a este proyectito mío.
No es ninguna sorpresa que este año ha sido muy complicado para mí a nivel emocional. Varios cambios y conflictos que aun no están limados del todo. Llevo estos últimos meses en bucle, desbordada entre el trabajo, cambio de rutina, dinámicas tóxicas... Ha habido muchos momentos en los que me he sentido sola este 2024.
Y, como no tenía suficiente gestionando mis propios fantasmas, se le suman todas las preocupaciones de la vida adulta.
¿Cómo mantener las comodidades que tenía bajo el techo de mis padres ahora que tengo que pagar el alquiler y las facturas? ¿Cuándo volveré a tener tiempo suficiente para atender mis necesidades, las de mi familia, amigos y pareja si llego a casa y estoy aplastada bajo la colada, la compra y las 3 comidas diarias de rigor? Si, además, quiero incluir hábitos más saludables como el gimnasio, ¿entonces cuándo puedo descansar como es debido? Para alguien con la batería social tan baja como yo, ahora mismo solo puedo permitirme un plan a la semana como máximo, o estoy insoportable. No paro de preguntarme si es de esto de lo que trata la vida a partir de los 30. ¿Va a seguir siendo así para el resto de mis días? ¿Cómo se incluye un ser vivo más en todo este frenesí?
Me cae bien mi psicóloga, pero al final me está ayudando a reafirmar la idea que ya tenía de que el tiempo cuesta dinero. ¿Que necesitas tener todos los cacharros limpitos porque te estresa el barullo en la cocina? Compra un lavavajillas. ¿Hacer la compra te lleva mucho tiempo? Utiliza el servicio online. Vale pero, hasta que lleguemos a esa prosperidad económica, recétame unos ejercicios de respiración o algo.
Me ha costado bastante eso de dar el paso a la emancipación. Aunque ya había vivido en un piso compartido, mudarte con tu pareja es toda una experiencia de la que ninguna película te habla. Nuevas manías, en un entorno sin explorar.
Para que todo este caos me haga menos daño he empezando a llamarlo 'periodo de adaptación'. Pero estoy desesperada por saber cuándo termina.
¿Al final te adaptas o solo te acostumbras?
Es una pregunta recurrente siempre que me topo con un nuevo percance en mi vida. Y, aunque el pensamiento racional suele demostrar que todo va a salir bien, cada vez se siente como la primera, y reseteo.
Sí. Entre todas las cosas que he aprendido este año está el descubrir que tengo principios de ansiedad.
Ya lo sospechaba pero que un profesional te lo confirme aporta un poco de tranquilidad a una mente alborotada. Al menos te da un punto de partida.
El caso es que la previa al día que escribí esto, un domingo antes de ir a dormir, me encontraba en pleno monólogo autodestructivo, incapaz de poner las cosas en perspectiva. Como no paraba de dar vueltas sobre lo mismo, mi pareja me cogió ambas manos y, mirándome directamente a los ojos, me obligó a pensar en las pequeñas cosas del día a día que me hicieran feliz.
Lo cierto es que estaba tan absorta en la autocompasión que entré en negación y no lo intenté siquiera, así que él hizo todo el trabajo contándome cuáles eran las suyas. A pesar de que se nos hizo tarde y al día siguiente tendríamos que madrugar bastante, estuvimos hablando cerca de una hora, durante la cuál él siempre encontraba algo positivo con lo que rebatir todo mi pesimismo.
Pensé que se quedaría en anécdota pero, por la mañana fui incapaz de sacármelo de la cabeza. Y, aunque en medio de la tormenta nada tenía sentido, frente a un Word en blanco, las palabras salieron solas.
Lista de detalles que me alegran el día:
- Hacer galletas (no tanto comerlas después, pero es que el olor que queda en la cocina ♥).
- Citas de sushi y peli.
- Pedir comida china. (Arroz tres delicias y cerdo agridulce combo)
- Atosigar al perro.
- Dedicarle media hora a una ducha con el agua a 40ºC / rutina de skincare / cuidado del cabello (Guess I'm just a girl)
- La media hora en la cama antes de dormir, mirando redes sociales, leyendo o simplemente hablando sobre cómo fue el día.
- Ir al cine.
- Escribir reseñas de libros, de películas, de restaurantes. Todo lo que implique un análisis riguroso sobre algo.
- La estética de otoño. Las hojas teñidas de naranja, las faldas de cuadros y el chocolate caliente con nubes acompañado de un buen libro.
- Los atardeceres rosas.
- El olor a café.
- Las fotos bonitas.
- La música de Humbe.
- En relación con lo anterior, la gente que canta bonito.
- Ver cómo duerme el perro.
- Mi toxic trait es añadir en esta lista cuando mi hermana se mete conmigo. Me hace gracia esa dinámica y en parte es un poco como un lugar seguro.
- El olor a pan tostado.
- Estar bajo una manta peludita bien pesada.
- Cuando alguien me dice ‘Esto me recordó a ti’ y me manda algo que realmente me representa o que compartimos algún día. (oh to feel seen).
- Hablar de tatuajes.
- Hablar de ropa (En especial de vestidos de novia o de vestidos bonitos para la Feria de Abril).
- Hablar sobre cambiar el mundo.
- Hablar de sentimientos.
- Hablar de cualquier cosa me sirve.
- En contraparte, me gusta mucho estar en silencio, sobre todo en casa.
- Pero también me fascina escuchar a gente que sabe de lo que habla (aunque solo a esa gente).
- Los ruidos raros del perro: cuando bosteza, cuando está jugando, cuando come.
- Los juegos de palabras en cualquier idioma.
- Can't Stop The Feeling de Justin Timberlake.
- Por contradictorio que suene, me gusta llorar con una película o un libro. Creo que algo ajeno a ti que te pueda llegar a hacer sentir tanto tiene que ser bueno sí o sí.
- Los plot twists ingeniosos. El momento en que se desvela el elemento misterioso en una historia y de repente todas las pistas cobran sentido.
Y, en realidad, para mi sorpresa, todavía podría seguir.
Me he intentado centrar en las cosas que no dependen de otros, que simplemente existen y son de una manera determinada. Pero, por supuesto, estoy muy agradecida con mi gente más cercana, la que me conoce de verdad y aún así me tolera tal como soy. No es fácil encontrar algo así.
Aunque esté reeditando este texto dos meses después, he mantenido la lista original que escribí en su momento ya que es más genuina que cualquier cosa que pudiera añadir hoy.
Le he dado muchas vueltas estas últimas semanas y, si bien es cierto que no creo que exista una felicidad diaria, soy plenamente consciente de que a menudo me encierro en lo negativo y que esto me impide ver lo bueno (de las situaciones, de la gente, de mí misma). Es algo que estoy empezando a trabajar, y siento que gracias a momentos de lucidez como este puedo seguir mejorando e intentando sentirme un poco mejor y ser mejor para los que me rodean.
Ponerme con esta lista, y ver que las líneas no paraban de aumentar, me ha hecho relativizar un poco y darme cuenta de que la mente es muy traicionera, y por algún motivo tengo una visión muy pesimista de la vida. Si eres como yo, si piensas demasiado en los dramas (los relevantes y los no tan importanes) y te cuesta poner el foco en lo que realmente aporta, te invito a que pruebes este ejercicio de reflexión.
Y lo digo como alguien que, de primeras, estaba segura de que no encontraría nada. No tienes por qué enseñárselo a nadie, que sirva únicamente como apoyo para ti misma, para recurrir a ella en momentos de juicio nublado.
Además, no tiene por qué ser una lista fija e inmutable. Irá cambiando, al igual que podemos cambiar de humor de un momento a otro, según vayamos descubriendo nuevos gustos o dejando atrás otros; supongo que lo importante es que siga existiendo. Que, a pesar de las adversidades, que no dejarán de aparecer según vayamos 'desbloqueando los diferentes logros de la vida', seamos capaz de encontrar un minuto de paz para sentarnos a hablar con nostros mismos un poco más sobre lo que hemos avanzado y dejar estar lo que queda por delante.
Soy muy afortunada de tener a mi lado gente que me saca de estas ensoñaciones malintencionadas. Gracias por escucharme hablar de lo mismo durante horas, días, el tiempo que haga falta. Por soportar mis días malos, que no son pocos. Por defender mis ideales, por ir conmigo hasta el final. Por decir las verdades a la cara con amor. Por regalar paz como si no fuera gran cosa. Todo el mundo se merece personas tan reales a su alrededor.



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